sábado, 24 de enero de 2026

El ayuno como estilo de vida

Te cuento un poco de los tres autores del libro “El ayuno como estilo de vida. Descubre las claves para incorporar el ayuno intermitente a tu vida y disfrutar de sus beneficios para la salud y la pérdida de peso”. Publicado por la editorial Sirio.

Sobre el Dr. Jason Fung  (https://www.instagram.com/drjasonfung/) te comento que es el autor del libro “El código de la obesidad” sobre el que puedes encontrar un artículo en el blog de Lecturas para compartir: https://paulino-iglesias.blogspot.com/2025/12/el-codigo-de-la-obesidad.html.

En el interior del libro del “El ayuno como estilo de vida” puedes encontrar esta breve reseña sobre sus tres autores:

Jason Fung es médico nefrólogo canadiense, asesora de forma empírica sobre la pérdida de peso y el control del azúcar en sangre, centrándose en las dietas bajas en carbohidratos y en el ayuno intermitente. Es editor científico del Journal of Insulin Resistance y director de la organización sin ánimo de lucro Public Health Collaboration.

Eve Mayer vive en Texas, es autora, conferenciante, humorista y empresaria. Durante toda su vida luchó para superar la obesidad, pero tras seguir dietas, terapias, sesiones de ejercicio y someterse a tres cirugías bariátricas, Eve encontró el bienestar duradero en la combinación del ayuno intermitente y la alimentación baja en carbohidratos.

Megan Ramos, investigadora clínica canadiense, experta en ayuno terapéutico y dietas bajas en carbohidratos, ha asesorado a más de catorce mil personas en todo el mundo y es cofundadora de Intensive Dietary Managemente y The Fasting Method (https://www.thefastingmethod.com/) . También es directora de la organización sin ánimo de lucro Public Health Collaboration y consejera editorial de Journal of Insuline Resistance”.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (solapa delantera interior). Sirio.

   De este libro te extraigo seis subtítulos que pueden facilitarte llevar un estilo de vida saludable y lleno de energía:

1. El papel del ayuno.

2. La hormona del hambre: la grelina.

3. Las hormonas contrarreguladoras.

4. Líbrate de la vergüenza.

5. Ayunar consiste en manipular el tiempo.

6. Haz ejercicio en ayunas.

1. El papel del ayuno

Desde luego, lo más difícil con respecto a nuestro cuerpo es distinguir cómo pueden afectarle ciertos cambios en nuestro estilo de vida. Yo estoy empezando a probar algunos ayunos sencillos; pero aún me es muy difícil poder apreciar ese valor tan determinante que le otorgan los autores del libro:

Si pudiera resumir en una frase qué hace el ayuno, diría esto: el ayuno regula las hormonas. Es más que una dieta; restablece los controles internos del cuerpo, lo que permite quemar la cantidad correcta de energía para mantenernos con vida.

                Cuando no comemos (cuando ayunamos), los niveles de insulina disminuyen, y esto le indica a nuestro cuerpo que no hay más alimentos disponibles. Entonces, para sobrevivir las células utilizan el suministro de energía almacenada, ya sea en forma de glucógeno o, si se ha gastado completamente, en forma de grasa. Esta es la razón por la que no morimos mientras dormimos todas las noches, por la que podemos vivir unas horas, o unos días, o más tiempo, sin comer. El cuerpo es maravillosamente capaz de almacenar energía alimentaria y, después, encontrarla en su nevera o en su congelador para quemarla.

                Por lo tanto, es obvio que la solución más lógica para mantener estables los niveles de azúcar en sangre, y permitir que el cuerpo continúe usando su energía almacenada, es ayunar. Al no comer, permitimos que bajen los niveles de insulina, lo que le dice al cuerpo que ya no hay alimentos disponibles y que es hora de comer algunos alimentos que hay en la nevera (glucógeno) o en el congelador (grasa corporal). Perder peso y prevenir la diabetes tipo 2 (así como una serie de afecciones crónicas que detallaré en los capítulos siguientes) pasa por corregir el desequilibrio hormonal subyacente que causó el sobrepeso o la obesidad. Este desequilibrio hormonal es un nivel de insulina que se mantiene alto durante mucho tiempo”.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (p.35). Sirio.

2. La hormona del hambre: la grelina

Siempre pensé que me entraba el hambre cuando pasaba horas sin comer, el estómago quedaba vacío y crujía o también cuando veía algo muy apetitoso para comer; sin embargo, con el nuevo paradigma de la regulación hormonal sobre el hambre resulta que esta surge porque mi cuerpo segrega una hormona llamada grelina:

 “¿Qué sucede con el hambre durante el ayuno? La gente siempre supone que el hambre aumentará hasta volverse inmanejable. La verdad siempre resulta sorprendente: el hambre tiende a disminuir durante el ayuno. ¿Por qué? Hay dos razones, y la primera tiene que ver con los dos medios por los cuales el cuerpo obtiene energía alimentaria.

                Durante el ayuno, el cuerpo pasa a obtener combustible de otra fuente: en lugar de seguir dependiendo de la glucosa en sangre (derivada de los alimentos) para obtener energía, comienza a quemar grasa corporal (que es energía alimentaria almacenada). El cuerpo entra en el denominado estado de cetosis. Cuando empieza la cetosis, el cuerpo tiene acceso a los cientos de miles de calorías almacenadas en la grasa. Lo estamos alimentando, dándole todo lo que necesita; por lo tanto, ¿por qué debería tener hambre?

                La grelina es la llamada hormona del hambre y, a diferencia del péptido YY y la colecistoquinina, incrementa el apetito. Por lo tanto, si quieres perder peso a largo plazo, tu cuerpo debe generar menos grelina. ¿Cómo puedes lograrlo? En un estudio, los sujetos realizaron un ayuno de treinta y tres horas, y les midieron la grelina cada veinte minutos.

                El nivel de grelina se encuentra en su punto más bajo hacia las nueve de la mañana. Según los estudios sobre el ritmo circadiano, el hambre también es menor a esa hora. En general, coincide con el final del período más largo del día durante el cual no hemos comido. Esto confirma el hecho de que el hambre no es solo el resultado de “llevar un tiempo sin comer”. A las nueve, llevamos unas catorce horas sin ingerir alimentos, pero es cuando tenemos menos hambre. La oleada de hormonas contrarreguladoras que se suscita antes del momento de despertar también tiene la función de calmar el apetito.

                […]

Los niveles medios de grelina disminuyen a lo largo de un ayuno de veinticuatro horas, lo que significa que no comer nada durante un largo período de tiempo nos hace sentir menos hambre. Esto también es válido en los ayunos prolongados. Un estudio reciente mostró que, a lo largo de tres días de ayuno, la grelina y el hambre disminuyeron gradualmente. Sí, lo has leído bien. Los sujetos del estudio tuvieron mucha menos hambre al no comer durante tres días. Esto concuerda perfectamente con nuestra experiencia clínica con clientes que han hecho ayunos prolongados.

 […]

                En conclusión, la mayoría de las personas que comienzan a ayunar se sorprenden al ver que su hambre no solo es manejable, sino que en realidad disminuye. Por lo general, dicen cosas como “creo que se me ha encogido el estómago” o “ya no puedo comer tanto”. Esto es perfecto. Porque si uno ya no tiene tanta hambre, está trabajando con su cuerpo para perder peso en lugar de luchar constantemente contra él. El ayuno intermitente y el prolongado, a diferencia de las dietas de restricción calórica, ayudan a solucionar el principal problema del aumento de peso: el hambre. La cantidad de grelina, la principal causa hormonal del hambre, disminuye con el ayuno, lo cual convierte el hambre en un problema manejable”.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (pp. 60, 61 y 62). Sirio.

3. Las hormonas contrarreguladoras

Es curioso que mientras ayunemos, podríamos pensar que nuestro cuerpo se debilitase; pues, resulta que no solo no se debilitaría sino que se segregarían unas hormonas muy beneficiosas para la salud de nuestros huesos y músculos:

“Durante el ayuno tienen lugar otros cambios hormonales, y uno de ellos suele afectar más a las mujeres que a los hombre. Estoy hablando de la mayor producción de la hormona del crecimiento humano (HGH, por sus siglas en inglés).

                Durante el estado de ayuno, el cuerpo produce HGH, noradrenalina y cortisol en mayores cantidades. Son denominadas hormonas contrarreguladoras, y ayudan a aumentar el nivel de glucosa en sangre en aquellos momentos en los que esta no se puede obtener de los alimentos. La HGH, que es generada por la glándula pituitaria y secretada durante el sueño, es fundamental para el crecimiento saludable de los niños, pero también ayuda a mantener los músculos y la masa ósea de los adultos. Cuando un adulto no tiene suficiente en su organismo, puede desarrollar más grasa corporal y perder masa ósea y músculo.

                La secreción de HGH aumenta durante el ayuno. De hecho, según un estudio de 1988, ¡un ayuno de dos días puede ayudar a que el organismo produzca cinco veces más HGH!

[…]

Gracias  a la HGH (hormona del crecimiento humano), unos músculos y una masa ósea más fuertes y resistentes son la guinda del pastel, aquello que te brindará un cuerpo más saludable, no solo más delgado.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (pp. 135 y 136). Sirio.

4. Líbrate de la vergüenza

Que el nuevo paradigma de la obesidad como la desregulación hormonal nos libere del fracaso o  la culpabilidad personal de comer más de lo que gastas, de ser perezoso, de no tener suficiente fuerza de voluntad para luchar contra los elementos es una noticia maravillosa:

 “¿Quién o qué debe ser culpado del aumento de la obesidad? Lo he dicho antes y lo diré de nuevo: el modelo de pérdida de peso basado en las calorías entrantes frente a calorías salientes. Aunque esta corriente de opinión diga que la clave son las calorías, el mensaje oculto es que la persona tiene toda la culpa de su peso.

                Sin embargo, si alguna padece cáncer de mama, nadie piensa secretamente que esa persona debería haber hecho más para evitarlo. Si tienes un derrame cerebral, nadie te dirá condescendientemente que no te salgas del programa. A causa del modelo de las calorías entrantes y salientes, la obesidad se ha convertido en una enfermedad única en cuanto al vínculo que mantiene con la vergüenza. Pero, en realidad, el establishment  médico, los gobiernos y muchos “expertos” en dietas solo están tratando de desviar la atención de la responsabilidad que cabe atribuir a los horribles consejos dietéticos que han vendido durante décadas.

                La forma de pensar predominante en la actualidad (que limitemos la ingesta calórica pero que comamos más a menudo) ha ayudado a que alrededor del 40 % de la población adulta estadounidense esté clasificada como obesa (con un índice de masa corporal superior a 30) y el 70 % tenga sobrepeso u obesidad (IMC>25). Pero dado que el modelo de las calorías entrantes y salientes es el paradigma dominante entre los médicos y la mayoría de la sociedad, se cree que la crisis de obesidad es una epidemia de falta de fuerza de voluntad. De ahí la mucha vergüenza que sienten las personas gordas hoy en día.

Es hora de abandonar este planteamiento. No tienes la culpa de tu sobrepeso o tu obesidad. Solo ocurre que has recibido la información incorrecta durante años. Sin embargo, estás a punto de embarcarte en una nueva forma de comer, pensar y vivir que cambiará tu vida. Estoy impaciente por mostrarte este otro modelo”.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (pp. 153 y 154). Sirio.

5. Ayunar consiste en manipular el tiempo

Megan Ramos comenta que nos hemos convertido en animales de pastoreo porque siempre estamos tomando algún refrigerio. Pues el nuevo reto está servido: dejar de pastar y comer en momentos determinados, según el plan que mejor te vaya a ti:

“Sí, lo entiendo. Solo quieres saber si el ayuno es para ti y te gustaría ahorrarte un montón de dinero, tiempo, dolor y agonía para recuperar la salud y el tipo de cuerpo que mereces. Estos deseos y nuestra necesidad humana de invertir el menor esfuerzo posible en la obtención de la mayor recompensa son exactamente las razones por las que deberías plantearte ayunar y probar a hacerlo,

¿Por qué?          

                Porque ayunar solo consiste en manipular el tiempo. Parece algo tan insignificante que es inverosímil que sea la respuesta que has estado buscando durante todos estos años. Pero, en realidad, la esencia del ayuno es la cantidad de tiempo que debe pasar entre los períodos en los que comes para obtener la salud que deseas.

[…]

                La forma menos estresante de comenzar a ayunar es seguir un proceso que llamo ayuno simple o perezoso, debido a que requiere muy poco esfuerzo. El ayuno simple implica comenzar poco a poco, con unos tiempos manejables, y después extenderlos si se desea. Pero si lo mejor para ti es realizar un esfuerzo mínimo para siempre, esto también es correcto.

[…]

                Muchas personas se sienten estresadas ante la elección del horario de ayuno adecuado y a la hora de tomar decisiones correctas sobre qué comidas saltarse y cuándo comer. Quieren seguir unas reglas estrictas y saber exactamente qué deben hacer. Tal vez han estado leyendo artículos y publicaciones de blog donde se recomiendan horarios de ayuno contradictorios, y se sienten abrumadas. He pasado por esto. Por lo tanto, no pretendo contribuir a aumentar tu confusión. En lugar de ello, quiero presentarte un punto de partida fácil: el ayuno simple.

Al final, uno llega a la conclusión de que todos los tipos de ayuno se reducen a esto: comer menos a menudo. El ayuno es personalizable, y cada cual requiere una solución diferente. Es por eso por lo que debes encontrar lo que funciona para ti.”

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (pp. 158 y 159). Sirio.

6. Haz ejercicio en ayunas

                Esta última recomendación está ya muy asumida por las personas con las que hablo que van al gimnasio o a correr y que prefieren hacerlo por la mañana, en ayunas. El Dr. Fung lo justifica hormonalmente:         

                “Cuando entrenas mientras ayunas, tu nivel de insulina está bajo, pero el de la noradrenalina y la hormona del crecimiento están altos. En este estado hormonal, tienes más energía (porque la noradrenalina y la hormona del crecimiento te la proporcionan), por lo que puedes entrenar más duro. Y cuando comes después de hacer ejercicio, el nivel de las hormonas del crecimiento se mantiene alto. Esta sustancia ayuda a reconstruir los músculos, para que te recuperes rápido.

                No hay ninguna razón fisiológica por la que una persona necesite comer antes de hacer ejercicio. De hecho, a menudo aliento a la gente a hacer ejercicio a primera hora de la mañana con el estómago vacío, porque ya tienen todo el combustible que necesita su cuerpo. A las cuatro de la madrugada, el cuerpo experimenta una oleada de hormonas que le permite a la glucosa entrar en el torrente sanguíneo. Cuando te levantas para hacer ejercicio a las seis o las siete, o en cualquier momento de la mañana, tu cuerpo aún está quemando esa glucosa. No necesitas comer.

                La combinación del ejercicio y el ayuno puede llevarte a estar más delgada, más musculosa y con más energía. Recuerda, eso sí, que no es solo el ejercicio lo que te ayuda perder peso. Es el ayuno”.

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (p. 197). Sirio.

 

Y como despedida te regalo el último párrafo del libro:

                “Ya es hora de que el ayuno se incorpore a gran escala, sea respaldado por los médicos y el establishment médico, y sea reconocido como la forma más sencilla de mantener la pérdida de peso y una excelente salud. Si tienes sobrepeso o padeces problemas de salud crónicos, te exhorto a que también lo pruebes.”

Fung, J.; Mayer E.; Ramos M. (2022): “El ayuno como estilo de vida” (p. 291). Sirio.

 Con mucho cariño.

Paulino















 

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