El Dr. Christopher M. Palmer (https://www.instagram.com/chrispalmermd/) es psiquiatra de Harvard e investigador
especializado en la conexión entre el metabolismo y la salud mental. Es el
director del Departamento de Educación de Postgrado y de Continuación en el
Hospital McLean y catedrático adjunto de Psiquiatría en la Facultad de Medicina
de Harvard. Es autor del libro <<Energía
cerebral>> publicado por Gaia
ediciones y que comparto contigo, porque la
teoría que desarrolla sobre las causas de las enfermedades mentales; para mí,
tiene mucho sentido y puede ayudarnos a comprender y aceptar mejor este tipo de
enfermedades; sobre las cuales, al desconocer sus causas siempre estuvieron
rodeadas de un halo de misterio o de fuerzas ocultas.
Basándose
en décadas de investigación, el Dr. Christopher M. Palmer desarrolla un nuevo y
revolucionario enfoque que, por primera vez, unifica nuestro conocimiento sobre
las enfermedades mentales en un único marco: el de los trastornos mentales como trastornos metabólicos del cerebro.
De
la lectura del libro te extraigo las respuestas a las siguientes preguntas, que
espero despierten tu curiosidad sobre la obra del Dr. Palmer:
1. ¿Qué entendemos realmente por
metabolismo?
2. ¿Cuál es la idea principal de la
teoría de la energía del cerebro?
3. ¿Los trastornos mentales son
realmente trastornos metabólicos?
4. ¿Si mejoramos el metabolismo y las
funciones de las mitocondrias recuperando la energía cerebral mejorará nuestra
salud mental?
5. ¿Cómo podemos devolver la salud
metabólica a toda la población?
1. ¿Qué
entendemos realmente por metabolismo?
El ejemplo
que nos pone el Dr. Palmer sobre la importancia de la energía que cada uno
tenemos creo que es totalmente cierta:
<<Cuando
el personal sanitario habla con la gente sobre cambiar sus conductas de salud
(comer menos o hacer menos ejercicio), suelen obtener respuestas similares:
<<Me cuesta demasiado>> o <<No tengo suficiente
energía>>. Estas respuestas suelen encontrar casi siempre una fuerte
reprobación. Se consideran excusas, señales de que no se está tomando el asunto
suficientemente en serio o de falta de disciplina. Pero ¿es posible que, en
lugar de excusas, respuestas como <<Me cuesta demasiado>> y
<<No tengo suficiente energía>> sean en realidad pistas que nos
aportan una información importante? ¿Podrían la inercia y la falta de
motivación ser síntomas de un
problema metabólico? ¿Sería posible que estas personas no tuvieran literalmente suficiente energía?
Resulta
que no solo es posible, sino que hay abundantes pruebas de que es cierto. El metabolismo implica la producción de
energía dentro de las células. Estas personas dicen la verdad. Realmente no
tienen suficiente energía.
No es un
problema de motivación. Es un problema metabólico.
Hemos pasado por alto un dato importante que nadie quiere tener en cuenta>>.
Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 73 y 74). Gaia ediciones.
2. ¿Cuál es la idea principal de la
teoría de la energía del cerebro?
Al
principio del libro se recogen elogios de médicos y científicos sobre la teoría de la energía cerebral que pueden
sonarte de mi blog “Lecturas para compartir” y que aparecen en mis historias
favoritas de Instagram como el Dr. Jason Fung (hhttps://www.instagram.com/stories/highlights/18011988323815437/) , el Dr.
Mar Hyman (https://www.instagram.com/stories/highlights/18126001483497318/) y el médico David Perlmutter (https://www.instagram.com/p/Cng2JetsQne/?img_index=1) que junto a otros muchos avalan esta nueva
teoría:
<<La
siguiente observación, realizada en 1938 por los físicos Albert Einstein y
Leopold Infeld, tiene una importancia crucial:
Crear una teoría nueva no es como destruir un
establo viejo y erigir un rascacielos en su lugar. Se parece más bien a escalar
una montaña, lo que nos permite acceder a vistas nuevas y más amplias y
descubrir conexiones inesperadas entre el punto de partida y su rico entorno. Sin
embargo, el punto del que partimos sigue existiendo y todavía podemos verlo,
aunque parece más pequeño y forma una parte diminuta de la amplia perspectiva
que hemos ganado a medida que íbamos dominando los obstáculos que encontrábamos
en nuestra aventurada ascensión.
Para
que una nueva teoría se tome en serio debe incorporar lo que ya sabemos que es
cierto. No puede limitarse a sustituirlo, sino que debe unir nuestro
conocimiento y experiencias actuales para converger en una nueva perspectiva
que ofrezca nuevos conocimientos.
Los
profesionales de la salud mental tienen varios campamentos en la base de la
montaña de Einstein e Infeld. Algunos creen que las enfermedades mentales
tienen base biológica y que surgen de un desequilibrio químico. Prescriben
medicamentos porque han visto que funcionan. Otros se centran en cuestiones
psicológicas y sociales. Ayudan a las personas a través de psicoterapia e
intervenciones sociales porque han visto que estos tratamientos funcionan.
Saben con certeza que determinados trastornos mentales implican cuestiones
sociales; corregir estos problemas sin pastillas puede resolver el trastorno,
al menos para algunos pacientes. En realidad, todas estas perspectivas son
correctas. Que eso es así (y cómo) puede entenderse claramente desde el punto
de vista de nuestra nueva teoría: La
teoría de la energía del cerebro, que se basa en un concepto global: los trastornos mentales son trastornos
metabólicos del cerebro.
En
el mundo médico, las nuevas teorías nos permiten comprender mejor las
conexiones entre los tratamientos y los trastornos que actualmente no podemos
explicar, nos ayudan a predecir con mayor exactitud los resultados de próximas
investigaciones y también a desarrollar tratamientos más eficaces para el
futuro. Y esto es lo que la teoría de la energía cerebral consigue para los
trastornos mentales. Sin embargo, su impacto va más allá de la salud mental.
Une disciplinas médicas que la mayoría de la gente considera que no están
relacionadas: psiquiatría, neurología, cardiología y endocrinología. Y también
otras. Todas ellas tienen también sus propios campamentos en la base de la
montaña. A veces colaboran entre sí y los médicos ven las conexiones entre ellas,
pero con demasiada frecuencia no es así. Un paciente puede visitar a un
cardiólogo para que le recete medicamentos para el corazón, a un endocrinólogo
que gestione sus recetas para la diabetes y a un psiquiatra para que le recete
medicación para el trastorno bipolar sin que estos especialistas se comuniquen
entre ellos. Tengo la esperanza de que la teoría de la energía del cerebro
cambie esta situación y conduzca a una mejor colaboración entre especialidades
y a una atención más eficaz e integral. Dado lo que ya hemos visto sobre las
conexiones entre estos trastornos, este tipo de comunicación y colaboración
parece lógico. Puede que pronto sea posible tratar o prevenir todas estas afecciones con un plan de
tratamiento integrado>>.
Palmer, C (2025) :<<Energía
cerebral>> (pp. 79 y 80). Gaia ediciones.
3. ¿Los trastornos mentales son
realmente trastornos metabólicos?
El Dr.
Christopher Palmer recoge evidencias científicas y relata casos clínicos que
demuestran la absoluta relación entre los trastornos mentales y los trastornos
metabólicos:
<<Para
demostrar, o al menos apoyar firmemente, la teoría de la energía cerebral, los
próximos capítulos demostrarán que:
·
Se han detectado sistemáticamente anomalías
metabólicas en las personas con trastornos mentales, incluso en las que aún no
padecen trastornos metabólicos ya reconocidos de obesidad, diabetes o
enfermedades cardiovasculares.
·
Esencialmente, todos los factores de riesgo de
los trastornos mentales y metabólicos son los mismos. La lista incluye
elementos biológicos, psicológicos y sociales, que van desde la dieta y el
ejercicio, el tabaquismo, el consumo de drogas y alcohol y el sueño…hasta las
hormonas, la inflamación, la genética, la epigenética y la microbiota
intestinal. La lista se extiende también a las relaciones, el amor, el hecho de
tener un sentido y propósito en la vida
y los niveles de estrés. Puedes aislar cualquiera de estos factores y comprobar
que se han descubierto que aumenta el riesgo de padecer trastornos metabólicos
y mentales.
·
Cada uno de estos factores de riesgo puede
vincularse directamente al metabolismo.
·
Todos los síntomas de los trastornos mentales
pueden relacionarse de un modo directo con el metabolismo o, más concretamente,
con las mitocondrias, que son las reguladoras maestras del metabolismo.
·
Es probable que todos los tratamientos
actuales en el campo de la salud mental, incluidas las intervenciones biológicas,
psicológicas y sociales, actúen influyendo sobre el metabolismo.
A medida
que vayamos analizando estas líneas de evidencia, no solo quedará claro que los
trastornos mentales son realmente trastornos metabólicos del cerebro, sino
también por qué este dato es
importante y qué significa para el tratamiento>>.
Palmer, C
(2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 80 y 81). Gaia ediciones.
4. Si mejoramos el metabolismo y las
funciones de las mitocondrias recuperando la energía cerebral, ¿mejorará
nuestra salud mental?
En la
tercera parte del libro el doctor encaja los factores de riesgo (causas
coadyuvantes, lo llama él), síntomas y tratamientos de varias enfermedades
mentales con las disfunciones y tratamientos metabólicos y mitocondriales. Para
ilustrar mejor este encaje nos cuenta varias historias de éxito de los
tratamientos que realizan en su clínica:
<<La
teoría de la energía del cerebro supone un avance significativo que por fin
conecta todos los puntos para darnos una imagen más clara de las enfermedades
mentales. La ciencia y la evidencia se integran en un solo marco que unifica
las teorías biológicas, psicológicas y sociales de este tipo de enfermedades.
Cuando asumimos la idea de que los trastornos mentales ya no son síndromes, sino
problemas metabólicos del cerebro, salen a la luz soluciones nuevas. Necesitamos recuperar la energía cerebral
normalizando el metabolismo y el funcionamiento de las mitocondrias. Cuando lo
hacemos, los síntomas de las enfermedades mentales comienzan a solucionarse.
La buena
noticia es que este nuevo enfoque nos permite aplicar los tratamientos
existentes de una forma más eficaz y sugiere opciones novedosas a las que ya
tenemos acceso, como todos los tratamientos que te he mostrado en este libro.
No hace falta esperar años antes de probarlas. Esto no significa que lo que
tenemos en este momento sea suficiente, no todas las intervenciones van a
funcionarle a todo el mundo y necesitamos más investigación y tratamientos
adicionales. Sin embargo, ahora que hemos conectado todos los puntos e
identificado el problema central, nos resultará inmensamente más fácil
encontrar tratamientos nuevos. Es un problema
que ahora puede resolverse con ciencia e investigación, que ha dejado de
ser un misterio abstracto a la espera de un milagro.
Una vez
que empezamos a ver todos estos trastornos a través de la lente del metabolismo
y las mitocondrias, las posibilidades de mejora son infinitas. Podemos
desarrollar herramientas diagnósticas para evaluar la salud metabólica de las
personas. Podemos desarrollar estrategias y métodos terapéuticos basados en la
evidencia para abordar la disfunción metabólica y mitocondrial. Podemos
centrarnos en conocer mejor los efectos de las medicaciones, el alcohol, el
tabaco, las drogas recreativas, las dietas y los alimentos y las toxinas sobre
las mitocondrias y el metabolismo.
Palmer, C
(2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 307 y 308). Gaia ediciones.
5. ¿Cómo podemos devolver la salud
metabólica a toda la población?
Y como
despedida de este artículo recojo todas las buenas intenciones del Dr. Christopher
Palmer para mejorar nuestra salud y bienestar:
<< ¡Necesitamos
grandes cambios! Necesitamos equipos de salud multidisciplinares que colaboren
para devolver la salud metabólica a la gente. Deben incluir médicos,
enfermeras, psicoterapeutas, trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas
ocupacionales, farmacéuticos, dietistas, entrenadores personales, entrenadores
de salud y bienestar y muchos otros profesionales. Los seguros de salud deben
cubrir algunos de estos costes. Las industrias biotecnológicas y farmacéuticas
tendrán que afrontar el desafío de desarrollar
terapias más eficaces. Los gobiernos tienen que implicarse. Necesitamos financiación para investigaciones sobre todo
trabajo y paridad para los servicios de salud mental. Es posible que nuestra
vida cotidiana también incorpore toxinas metabólicas que deben ser reguladas o
eliminadas. Y, por supuesto, todos y cada uno de nosotros debe cumplir su
parte. Necesitamos grupos de autoayuda, grupos de apoyo e iniciativas de
defensa. Necesitamos una sociedad justa, equitativa, compasiva, pacífica y cooperativa.
Necesitamos asegurar que todo el mundo tenga la oportunidad de vivir una vida
plena. La gente necesita sentirse segura. También le beneficia sentirse
respetada. Evidentemente, todo esto resulta más fácil de decir que de hacer. En
muchos aspectos, representa una utopía. Todos sabemos que se tardará un tiempo
en conseguirlo. De todas formas, no tenemos que alcanzar esa utopía para
empezar a hacer algo.
Por tanto,
acudo a ti y te pido ayuda. Para
convertir esta esperanza en realidad necesitamos un movimiento comunitario. Así
como ha habido movimientos para luchar contra el sida y el cáncer de mama,
también necesitamos desesperadamente uno que exija cambios radicales en la
forma de entender y tratar las enfermedades mentales. Educar e informar a la gente
requerirá tiempo y esfuerzo. Tú puedes colaborar difundiendo la teoría de la
energía del cerebro. Este movimiento os necesita a ti, a tus amigos y a tu
familia. No lo pido para mí, sino en nombre de las muchísimas personas que
sufren una enfermedad mental a solas y en silencio; en nombre de los que
suplican unos tratamientos más eficaces y una vida mejor; en nombre de los que
sufren a diario el tormento de los síntomas mentales; en nombre de los que han
perdido toda esperanza; en nombre de todas las personas que siguen escondidas
en su casa por la vergüenza y la humillación que le provoca el estigma de las
enfermedades mentales y en recuerdo de los muchísimos que no pudieron aguantar
y ya no están con nosotros. Vamos a pone fin a todo este sufrimiento de una vez
por todas, No desperdiciemos ni un día más.
Por favor,
visita la página web www.brainenergy.com para
aprender más y comenzar a colaborar.
Palmer, C (2025) :<<Energía
cerebral>> (pp. 308 y 309). Gaia ediciones.
Desde
luego, sería muy interesante poder encontrar en España servicios médicos
integrados, que tratasen nuestra energía metabólica y mitocondrial de forma
rutinaria. Pero la distancia que existe entre las publicaciones de divulgación
científica, como las del Dr. Christopher Palmer, y los servicios médicos que
nos rodean es enorme; pero a mí me encanta compartir contigo el camino a
recorrer para acortar esa distancia.
Con mucho cariño.
Paulino






No hay comentarios:
Publicar un comentario