martes, 8 de septiembre de 2026

Energía cerebral

El Dr. Christopher M. Palmer (https://www.instagram.com/chrispalmermd/)  es psiquiatra de Harvard e investigador especializado en la conexión entre el metabolismo y la salud mental. Es el director del Departamento de Educación de Postgrado y de Continuación en el Hospital McLean y catedrático adjunto de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard. Es autor del libro <<Energía cerebral>>  publicado por Gaia ediciones y que comparto contigo, porque la teoría que desarrolla sobre las causas de las enfermedades mentales; para mí, tiene mucho sentido y puede ayudarnos a comprender y aceptar mejor este tipo de enfermedades; sobre las cuales, al desconocer sus causas siempre estuvieron rodeadas de un halo de misterio o de fuerzas ocultas.

Basándose en décadas de investigación, el Dr. Christopher M. Palmer desarrolla un nuevo y revolucionario enfoque que, por primera vez, unifica nuestro conocimiento sobre las enfermedades mentales en un único marco: el de los trastornos mentales como trastornos metabólicos del cerebro.

                De la lectura del libro te extraigo las respuestas a las siguientes preguntas, que espero despierten tu curiosidad sobre la obra del Dr. Palmer:

1. ¿Qué entendemos realmente por metabolismo?

2. ¿Cuál es la idea principal de la teoría de la energía del cerebro?

3. ¿Los trastornos mentales son realmente trastornos metabólicos?

4. ¿Si mejoramos el metabolismo y las funciones de las mitocondrias recuperando la energía cerebral mejorará nuestra salud mental?

5. ¿Cómo podemos devolver la salud metabólica a toda la población?

1. ¿Qué entendemos realmente por metabolismo?

El ejemplo que nos pone el Dr. Palmer sobre la importancia de la energía que cada uno tenemos creo que es totalmente cierta:

<<Cuando el personal sanitario habla con la gente sobre cambiar sus conductas de salud (comer menos o hacer menos ejercicio), suelen obtener respuestas similares: <<Me cuesta demasiado>> o <<No tengo suficiente energía>>. Estas respuestas suelen encontrar casi siempre una fuerte reprobación. Se consideran excusas, señales de que no se está tomando el asunto suficientemente en serio o de falta de disciplina. Pero ¿es posible que, en lugar de excusas, respuestas como <<Me cuesta demasiado>> y <<No tengo suficiente energía>> sean en realidad pistas que nos aportan una información importante? ¿Podrían la inercia y la falta de motivación ser síntomas de un problema metabólico? ¿Sería posible que estas personas no tuvieran literalmente suficiente energía?

Resulta que no solo es posible, sino que hay abundantes pruebas de que es cierto. El metabolismo implica la producción de energía dentro de las células. Estas personas dicen la verdad. Realmente no tienen suficiente energía.

No es un problema de motivación. Es un problema metabólico.

Hemos pasado por alto un dato importante que nadie quiere tener en cuenta>>.

Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 73 y 74). Gaia ediciones.

2. ¿Cuál es la idea principal de la teoría de la energía del cerebro?

Al principio del libro se recogen elogios de médicos y científicos sobre la teoría de la energía cerebral que pueden sonarte de mi blog “Lecturas para compartir” y que aparecen en mis historias favoritas de Instagram como el Dr. Jason Fung (hhttps://www.instagram.com/stories/highlights/18011988323815437/) , el Dr. Mar Hyman (https://www.instagram.com/stories/highlights/18126001483497318/)  y el médico David Perlmutter (https://www.instagram.com/p/Cng2JetsQne/?img_index=1)  que junto a otros muchos avalan esta nueva teoría: 

                <<La siguiente observación, realizada en 1938 por los físicos Albert Einstein y Leopold Infeld, tiene una importancia crucial:

Crear una teoría nueva no es como destruir un establo viejo y erigir un rascacielos en su lugar. Se parece más bien a escalar una montaña, lo que nos permite acceder a vistas nuevas y más amplias y descubrir conexiones inesperadas entre el punto de partida y su rico entorno. Sin embargo, el punto del que partimos sigue existiendo y todavía podemos verlo, aunque parece más pequeño y forma una parte diminuta de la amplia perspectiva que hemos ganado a medida que íbamos dominando los obstáculos que encontrábamos en nuestra aventurada ascensión.

                Para que una nueva teoría se tome en serio debe incorporar lo que ya sabemos que es cierto. No puede limitarse a sustituirlo, sino que debe unir nuestro conocimiento y experiencias actuales para converger en una nueva perspectiva que ofrezca nuevos conocimientos.

                Los profesionales de la salud mental tienen varios campamentos en la base de la montaña de Einstein e Infeld. Algunos creen que las enfermedades mentales tienen base biológica y que surgen de un desequilibrio químico. Prescriben medicamentos porque han visto que funcionan. Otros se centran en cuestiones psicológicas y sociales. Ayudan a las personas a través de psicoterapia e intervenciones sociales porque han visto que estos tratamientos funcionan. Saben con certeza que determinados trastornos mentales implican cuestiones sociales; corregir estos problemas sin pastillas puede resolver el trastorno, al menos para algunos pacientes. En realidad, todas estas perspectivas son correctas. Que eso es así (y cómo) puede entenderse claramente desde el punto de vista de nuestra nueva teoría: La teoría de la energía del cerebro, que se basa en un concepto global: los trastornos mentales son trastornos metabólicos del cerebro.

                En el mundo médico, las nuevas teorías nos permiten comprender mejor las conexiones entre los tratamientos y los trastornos que actualmente no podemos explicar, nos ayudan a predecir con mayor exactitud los resultados de próximas investigaciones y también a desarrollar tratamientos más eficaces para el futuro. Y esto es lo que la teoría de la energía cerebral consigue para los trastornos mentales. Sin embargo, su impacto va más allá de la salud mental. Une disciplinas médicas que la mayoría de la gente considera que no están relacionadas: psiquiatría, neurología, cardiología y endocrinología. Y también otras. Todas ellas tienen también sus propios campamentos en la base de la montaña. A veces colaboran entre sí y los médicos ven las conexiones entre ellas, pero con demasiada frecuencia no es así. Un paciente puede visitar a un cardiólogo para que le recete medicamentos para el corazón, a un endocrinólogo que gestione sus recetas para la diabetes y a un psiquiatra para que le recete medicación para el trastorno bipolar sin que estos especialistas se comuniquen entre ellos. Tengo la esperanza de que la teoría de la energía del cerebro cambie esta situación y conduzca a una mejor colaboración entre especialidades y a una atención más eficaz e integral. Dado lo que ya hemos visto sobre las conexiones entre estos trastornos, este tipo de comunicación y colaboración parece lógico. Puede que pronto sea posible tratar o prevenir todas estas afecciones con un plan de tratamiento integrado>>.

Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 79 y 80). Gaia ediciones.

3. ¿Los trastornos mentales son realmente trastornos metabólicos?

El Dr. Christopher Palmer recoge evidencias científicas y relata casos clínicos que demuestran la absoluta relación entre los trastornos mentales y los trastornos metabólicos:

                <<Para demostrar, o al menos apoyar firmemente, la teoría de la energía cerebral, los próximos capítulos demostrarán que:

·         Se han detectado sistemáticamente anomalías metabólicas en las personas con trastornos mentales, incluso en las que aún no padecen trastornos metabólicos ya reconocidos de obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

·         Esencialmente, todos los factores de riesgo de los trastornos mentales y metabólicos son los mismos. La lista incluye elementos biológicos, psicológicos y sociales, que van desde la dieta y el ejercicio, el tabaquismo, el consumo de drogas y alcohol y el sueño…hasta las hormonas, la inflamación, la genética, la epigenética y la microbiota intestinal. La lista se extiende también a las relaciones, el amor, el hecho de tener un  sentido y propósito en la vida y los niveles de estrés. Puedes aislar cualquiera de estos factores y comprobar que se han descubierto que aumenta el riesgo de padecer trastornos metabólicos y mentales.

·         Cada uno de estos factores de riesgo puede vincularse directamente al metabolismo.

·         Todos los síntomas de los trastornos mentales pueden relacionarse de un modo directo con el metabolismo o, más concretamente, con las mitocondrias, que son las reguladoras maestras del metabolismo.

·         Es probable que todos los tratamientos actuales en el campo de la salud mental, incluidas las intervenciones biológicas, psicológicas y sociales, actúen influyendo sobre el metabolismo.

A medida que vayamos analizando estas líneas de evidencia, no solo quedará claro que los trastornos mentales son realmente trastornos metabólicos del cerebro, sino también por qué este dato es importante y qué significa para el tratamiento>>.

Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 80 y 81). Gaia ediciones.

4. Si mejoramos el metabolismo y las funciones de las mitocondrias recuperando la energía cerebral, ¿mejorará nuestra salud mental?

En la tercera parte del libro el doctor encaja los factores de riesgo (causas coadyuvantes, lo llama él), síntomas y tratamientos de varias enfermedades mentales con las disfunciones y tratamientos metabólicos y mitocondriales. Para ilustrar mejor este encaje nos cuenta varias historias de éxito de los tratamientos que realizan en su clínica:

<<La teoría de la energía del cerebro supone un avance significativo que por fin conecta todos los puntos para darnos una imagen más clara de las enfermedades mentales. La ciencia y la evidencia se integran en un solo marco que unifica las teorías biológicas, psicológicas y sociales de este tipo de enfermedades. Cuando asumimos la idea de que los trastornos mentales ya no son síndromes, sino problemas metabólicos del cerebro, salen a la luz soluciones nuevas. Necesitamos recuperar la energía cerebral normalizando el metabolismo y el funcionamiento de las mitocondrias. Cuando lo hacemos, los síntomas de las enfermedades mentales comienzan a solucionarse.

La buena noticia es que este nuevo enfoque nos permite aplicar los tratamientos existentes de una forma más eficaz y sugiere opciones novedosas a las que ya tenemos acceso, como todos los tratamientos que te he mostrado en este libro. No hace falta esperar años antes de probarlas. Esto no significa que lo que tenemos en este momento sea suficiente, no todas las intervenciones van a funcionarle a todo el mundo y necesitamos más investigación y tratamientos adicionales. Sin embargo, ahora que hemos conectado todos los puntos e identificado el problema central, nos resultará inmensamente más fácil encontrar tratamientos nuevos. Es un problema  que ahora puede resolverse con ciencia e investigación, que ha dejado de ser un misterio abstracto a la espera de un milagro.

Una vez que empezamos a ver todos estos trastornos a través de la lente del metabolismo y las mitocondrias, las posibilidades de mejora son infinitas. Podemos desarrollar herramientas diagnósticas para evaluar la salud metabólica de las personas. Podemos desarrollar estrategias y métodos terapéuticos basados en la evidencia para abordar la disfunción metabólica y mitocondrial. Podemos centrarnos en conocer mejor los efectos de las medicaciones, el alcohol, el tabaco, las drogas recreativas, las dietas y los alimentos y las toxinas sobre las mitocondrias y el metabolismo.

Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 307 y 308). Gaia ediciones.

5. ¿Cómo podemos devolver la salud metabólica a toda la población?

Y como despedida de este artículo recojo todas las buenas intenciones del Dr. Christopher Palmer para mejorar nuestra salud y bienestar: 

<< ¡Necesitamos grandes cambios! Necesitamos equipos de salud multidisciplinares que colaboren para devolver la salud metabólica a la gente. Deben incluir médicos, enfermeras, psicoterapeutas, trabajadores sociales, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, farmacéuticos, dietistas, entrenadores personales, entrenadores de salud y bienestar y muchos otros profesionales. Los seguros de salud deben cubrir algunos de estos costes. Las industrias biotecnológicas y farmacéuticas tendrán que afrontar  el desafío de desarrollar terapias más eficaces. Los gobiernos tienen que implicarse. Necesitamos  financiación para investigaciones sobre todo trabajo y paridad para los servicios de salud mental. Es posible que nuestra vida cotidiana también incorpore toxinas metabólicas que deben ser reguladas o eliminadas. Y, por supuesto, todos y cada uno de nosotros debe cumplir su parte. Necesitamos grupos de autoayuda, grupos de apoyo e iniciativas de defensa. Necesitamos una sociedad justa, equitativa, compasiva, pacífica y cooperativa. Necesitamos asegurar que todo el mundo tenga la oportunidad de vivir una vida plena. La gente necesita sentirse segura. También le beneficia sentirse respetada. Evidentemente, todo esto resulta más fácil de decir que de hacer. En muchos aspectos, representa una utopía. Todos sabemos que se tardará un tiempo en conseguirlo. De todas formas, no tenemos que alcanzar esa utopía para empezar a hacer algo.

Por tanto, acudo a ti y te pido ayuda. Para convertir esta esperanza en realidad necesitamos un movimiento comunitario. Así como ha habido movimientos para luchar contra el sida y el cáncer de mama, también necesitamos desesperadamente uno que exija cambios radicales en la forma de entender y tratar las enfermedades mentales. Educar e informar a la gente requerirá tiempo y esfuerzo. Tú puedes colaborar difundiendo la teoría de la energía del cerebro. Este movimiento os necesita a ti, a tus amigos y a tu familia. No lo pido para mí, sino en nombre de las muchísimas personas que sufren una enfermedad mental a solas y en silencio; en nombre de los que suplican unos tratamientos más eficaces y una vida mejor; en nombre de los que sufren a diario el tormento de los síntomas mentales; en nombre de los que han perdido toda esperanza; en nombre de todas las personas que siguen escondidas en su casa por la vergüenza y la humillación que le provoca el estigma de las enfermedades mentales y en recuerdo de los muchísimos que no pudieron aguantar y ya no están con nosotros. Vamos a pone fin a todo este sufrimiento de una vez por todas, No desperdiciemos ni un día más.

Por favor, visita la página web www.brainenergy.com para aprender más y comenzar a colaborar.

    Palmer, C (2025) :<<Energía cerebral>> (pp. 308 y 309). Gaia ediciones.

Desde luego, sería muy interesante poder encontrar en España servicios médicos integrados, que tratasen nuestra energía metabólica y mitocondrial de forma rutinaria. Pero la distancia que existe entre las publicaciones de divulgación científica, como las del Dr. Christopher Palmer, y los servicios médicos que nos rodean es enorme; pero a mí me encanta compartir contigo el camino a recorrer para acortar esa distancia.

    Con mucho cariño.

    Paulino




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